Desconocía las alas de ángel
Desconocía pues la voz precoz de los niños muertos y abortados
Los abrazos sinceros, sin precio ni etiquetas
No creí tener hermanos mentales.
Al niño con corazón de poeta:
Me enamoré de lo coqueto de tu mirada
De tus alas ámbar que danzan, bailan, juegan
Disfrazando cometas aterciopelados
Y te escapaste de alguna melodía newave
Y me enamoré de tus prisas ajenas
De tu mente noble y limitada
De tus cárceles humanas
Que sabían a vinos San Valentín.
¿Y que serían de mis noches sin tu alcohol furioso?
Ese alcohol destilado de nobleza despreocupada
De aquellas charlas que manejas sin frenos
Como los ríos morados metafísicos de Heraud
Salidos del corazón de algún guerrillero
Que bajan por las rocas anchas
Que bajan por las rocas duras
Por el sendero dibujado por el viento.
Y a mi de me acabaron las pinturas de los dedos
Para dibujar con miedo tus sonrisas perfectas
Y todos mis cuentos están llenos de lobos y quimeras
Me regrese del cielo y me robe la pluma de las alas de un ángel
RAZIEL salido de la fe de alguna esquizofrénica
Que jugaba con su vestido azulado
Y te salvé de un aborto y te hice mi hermano
¿Acaso quieres un cigarro sin filtro mentolado?